Dos poemas de Rumi

rumis

Mi mano ha sostenido siempre un Corán,
pero ahora alza la copa del Amor.
Mi boca repleta estaba de alabanzas,
pero ahora solo recita poesía y canciones.
Yo soy el siervo del Corán mientras viva.
Yo soy el polvo del camino de Muhámmad, el Profeta
escogido.
Si alguien afirma lo contrario de mí,
yo lo maldigo a él y a sus palabras.

Fuente: Halil Bárcena, Perlas Sufíes, Editorial Herder, Barcelona, España, 2015.Páginas 22 y 29.